Obsesión por la alimentación saludable.
La ortorexia nerviosa es uno de los trastornos de la conducta alimentaria (TCA) más desconocidos.
El término ORTOREXIA proviene del griego ortos (recto, correcto) y orexis (apetito), por tanto, se define como la obsesión por comer de forma “correcta” o “pura».
Este trastorno, no debe confundirse con otros TCA como la anorexia nerviosa (AN) o la bulimia nerviosa (BN) (aunque compartan algunas similitudes).
Mientras que la AN se caracteriza por una restricción extrema de la ingesta de alimentos para mantener un peso corporal bajo, y la BN implica, generalmente, episodios recurrentes de ingesta excesiva seguidos de conductas compensatorias, la ortorexia se centra en la calidad (subjetiva*) de los alimentos consumidos, limitando la variedad de estos, en lugar de la cantidad.
*Cada individuo diagnosticado con ortorexia basa sus elecciones alimentarias en criterios subjetivos, según lo que el paciente considera como “saludable” y estos cribados se van haciendo cada vez más estrictos con el tiempo, reduciendo su lista de alimentos permitidos.
Para identificar ortorexia en la consulta de nutrición, presta atención a estas 9 señales de alerta que podrían indicar una alta obsesión por la alimentación saludable:
- Dedicar >3h/día a pensar en comer de forma saludable.
- Rigidez en la alimentación diaria.
- Sensación de descontrol con la comida cuando se salta sus «normas».
- Realizar una dieta con demasiadas restricciones de alimentos.
- Preocuparse más por la calidad de los alimentos que por el placer de consumirlos.
- Disminución de la calidad de vida conforme aumenta la “calidad” de la alimentación.
- Sentimiento de culpabilidad cuando se incumplen las convicciones autoimpuestas.
- Planificación y preocupación excesiva por lo que se comerá al día siguiente.
- Aislamiento social provocado por el tipo de alimentación.
¿Como nutri puedo estar promoviendo comportamientos ortoréxicos?
Es crucial saber distinguir entre este trastorno y la correcta promoción de una alimentación saludable.
Aunque, es cierto que esta última está muy relacionada con la calidad de los alimentos, no implica únicamente elegir alimentos nutritivos y equilibrados como parte de un estilo de vida consciente, sino que, como sabrás, va mucho más allá.
Por lo que, retomando la pregunta del titular: en principio, te diría que no, pero esto va a depender del enfoque que tengas como profesional.
Y ahora la pregunta del millón: ¿Qué enfoques pueden contribuir a la ortorexia?
Algunas formas en que esto podría ocurrir incluyen:
- Fomento de la rigidez alimentaria – al prescribir dietas extremadamente restrictivas, con poca flexibilidad para adaptarse a las preferencias individuales del paciente, se puede contribuir a una mentalidad que prioriza reglas y restricciones sobre el placer y la variedad alimentaria.
- Promoción excesiva de la calidad nutricional y del perfeccionismo alimentario – si durante las sesiones enfatizas demasiado en que todos los alimentos sean “naturales”, “con sello ecológico”, “sin procesar”, “real-food”, “sin colorantes/conservantes” o “limpios”, sin dejar espacio a otro tipo de productos, podrías, involuntariamente, fomentar una mentalidad de “pureza” extrema en tus pacientes.
- Usar un lenguaje moralizante – categorizar los alimentos como “buenos” o “malos” puede alimentar conductas ortoréxicas al incentivar la evitación extrema de ciertos alimentos, además de influir negativamente en la relación emocional con la comida.
Si no es tu caso, puedes respirar tranquil@.
Si, por el contrario, te resuenan algunos de los puntos, te animamos a deconstruirte.
Nosotras lo hicimos (y seguimos haciendo). Creemos que es necesario para seguir creciendo como profesional.
Ingrediente principal del menú: la FLEXIBILIDAD
La flexibilidad en la alimentación (y en cualquier aspecto de la vida) es uno de los ingredientes indiscutibles para cualquier persona, pero adquiere mayor importancia cuando se trata de individuos que luchan contra la ortorexia.
La flexibilidad alimentaria implica:
- Permitirse disfrutar de una gran variedad de alimentos, sin sentirse limitado/a por reglas o restricciones propias.
- Reconocer y aceptar que la perfección dietética no es posible ni realista. Una planificación rígida sería contraproducente para el desarrollo de ortorexia (y un factor desencadenante y mantenedor de cualquier otro TCA), por lo que, si tratas este tipo de pacientes, desde NOOLS te animamos a elaborar su menú de manera conjunta.
- Saber enseñar a los pacientes a tomar decisiones alimentarias informadas y equilibradas, fomentando una relación saludable con la comida, basada en el placer y la satisfacción. Para ello, te recomendamos utilizar recursos de educación nutricional. Si quieres ahorrarte el tiempo de crearlos, búscalos en www.nools.es
¿Cómo podemos fomentar, desde nuestra consulta, una alimentación más flexible en un individuo con ortorexia?
Promover la flexibilidad en la alimentación de una persona con ortorexia requiere un enfoque compasivo y paciente.
Es importante trabajar en conjunto con el/la paciente para desafiar las creencias rígidas sobre la comida y ayudarlo a desarrollar una relación más equilibrada y flexible con la alimentación.
En coordinación con un equipo de psicología especializado, podremos trabajar aspectos como: la exposición gradual a alimentos prohibidos, la exploración de nuevas opciones alimentarias y la práctica de técnicas de afrontamiento para manejar la ansiedad relacionada al exponerse a alimentos “prohibidos”.
En NOOLS tienes disponibles, a golpe de clic, varias herramientas para trabajar la FLEXIBILIDAD con (todos) tus pacientes. Te dejamos nuestras favoritas:
GRACIAS por leer hasta aquí.
Con cariño,
El equipo NOOLS – María N, Griselda y María H

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